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¿Por qué me cuesta meditar?

meditación

Cada vez se están demostrando más los beneficios de la meditación en occidente, las universidades están realizando estudios de calidad que avalan su práctica para alcanzar un estado de equilibrio. Poco a poco esta práctica milenaria cuyo origen está en oriente se está practicando más en occidente.
Pero muchas personas se están encontrando con dificultades a la hora de meditar, en las siguientes líneas vamos a intentar aportar información a la pregunta, ¿Por qué me cuesta meditar?.

 

Para obtener frutos con nuestra meditación es necesario alcanzar una rutina de práctica. El cerebro funciona mucho con costumbres y rutinas, a lo que nos entrenamos de manera continuada, cada vez nos va saliendo mejor. Es por ello que si incluimos en nuestro día a día unos minutos de meditación, pronto empezaremos a notar los cambios.

Otro punto importante es saber relajarse. Ayuda mucho conocer alguna técnica con la que podamos relajarnos en unos minutos. Estas técnicas entre otras, pueden ser de visualizaciónde respiración o de autohipnosis. Si relajamos nuestra mente y nuestro cuerpo, ya habremos avanzado bastante para poder profundizar en nuestra meditación.

También ocurre a veces que ni la rutina ni la relajación permiten a la persona profundizar en la meditación. Aquí es donde nos topamos con otro punto fundamental para la meditación, sanar los ancestros. Cuando hablamos de sanar los ancestros nos referimos a los pensamientos insistentes que pueden surgir cuando nos sentamos a meditar, y a las heridas emocionales que podemos llevar con nosotros, siendo una gran carga sin darnos cuenta. Para sanar esos pensamientos y esas heridas tenemos que tener en cuenta que podemos cargar con patrones que proceden de una “herencia familiar” que vamos repitiendo de generación en generación.

Una de las mejores cosas que podemos hacer en esta vida es crecer en el silencio interno, y para ello es importante los 3 puntos  de los que hemos hablado más arriba. Sin ese silencio interno es complicado que la práctica de la meditación alcance grandes frutos, ya que nos resultará más complicado poder concentrarnos y poder observar de manera ecuánime.

¿Cuándo pedir ayuda psicológica? 10 momentos esenciales

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El ser humano tiene un umbral alto para resistir el sufrimiento y el malestar psicológico. Muchas personas toman la decisión de soportar este estado en vez de pedir ayuda psicológica. En estas líneas intentaremos dar consejos sobre cuándo es conveniente pedir ayuda psicológica.

  1. Quizás el primer motivo para pedir ayuda es cuando nuestras necesidades vitales no están cubiertas completamente. Todos necesitamos alimentarnosdormir lo suficientey que nuestra vida no corra peligro. Si algunas de las funciones vitales no están funcionando adecuadamente es recomendable acudir a un especialista lo antes posible, para evitar males mayores.
  2. El sufrimiento o dolor es continuo y alargado en el tiempo. Cuando los días se convierten en un problema continuamente durante un periodo superior a dos o tres meses deberíamos replantearnos si necesitamos ayuda psicológica para superar este bache, ya que solos en muchas ocasiones no somos capaces de salir del agujero.sufrimiento
  3. Duelos. La pérdida de un ser querido siempre es dolorosa. El duelo es patológico cuando no se hace. Es normal encontrarse más decaído tras una pérdida importante. Para sobrellevar el duelo mejor y para evitar que se bloquee el proceso de recuperación es interesante si notamos dificultades solicitar ayuda en este proceso también.
  4. Cuando nuestro estado del ánimo es generalmente negativo. En la vida es conveniente ser capaces de generar en nosotros un estado de felicidad de manera recurrente. Si esto no es así, seguramente haya bloqueos que pueden ser más o menos conscientes que no nos dejan disfrutar y vivir como deberíamos.
  5. Si tenemos miedos que no podemos manejar y que nos incapacitan. Las fobias son muy comunes en nuestra época. Y muchas de ellas nos incapacitan mucho.
  6. Aislamiento social. Si percibimos que poco a poco nos estamos aislando del entorno es conveniente tomar cartas en el asunto. Los riesgos de esta conducta pueden ser muy altos.ayuda-psicologica
  7. Problemas de pareja. Cuando la pareja entra en bucle y no consigue solucionar el problema o los problemas que padecen. Es cierto que en muchas ocasiones la terapia de pareja termina con el fin de la relación, pero incluso para esto es recomendable la ayuda de un especialista.
  8. Obstáculos o bloqueos. Si nos vemos atascados en algún punto de nuestro desarrollo seguramente una opinión externa por parte de un especialista haga que nos replanteemos la situación.
  9. Casos de acoso laboral (mobbing) o escolar (bullying). Cuando somos víctimas de acoso resulta imprescindible tomar las riendas de la situación y afrontarla de manera distinta. Para ello consultar con un psicólogo puede ayudarnos a salir de la situación tan dolorosa.adicciones
  10. Adicciones. Toda dependencia sea a una sustancia o emocional resulta complicada de abandonar por sí mismos. Para llegar a este estado hemos tenido que sufrir bastante con lo que estos sucesos son el reflejo de un estado importante de malestar psicológico.

Estos son algunos de los momentos más importantes en los que es conveniente pedir ayuda psicológica. Seguramente haya más situaciones que requieren la ayuda de un especialista.

¿Cómo aumentar nuestra autoestima?

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Muchas veces se asocia nuestra autoestima a nuestro estado anímico. No siempre tiene que ir unido, pero sí que es cierto que teniendo una autoestima alta tenemos menos probabilidades de sufrir o de mantener el malestar psicológico en el tiempo.

La autoestima viene determinada por varios factores, entre ellos podemos destacar los siguientes: la valoración que existe hacia nosotros por parte del entorno, valoración que hacemos de nosotros mismos, los logros o metas alcanzadas en el pasado, la sociedad en la que vivimos y el tipo de cultura, las experiencias traumáticas sufridas y cómo se resolvieron.
Todo esto influye en la construcción de lo que se conoce como autoestima.Pero si hay algo que es un factor determinante de la autoestima que tendremos de adultos, es la forma en que nos han querido y valorado de niños.
Desde la teoría del apego se explica muy bien este mecanismo. Según cómo nuestras principales referencias en la infancia (primeramente padres y luego pasa al grupo de iguales) nos hayan tratado y educado, así seremos más o menos vulnerables a tener una autoestima baja.
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Si hemos crecido con la seguridad de que pase lo que pase, nuestra principal referencia en la infancia (generalmente la madre), ha estado y va a estar ahí siempre para satisfacer nuestras necesidades físicas y emocionales, entonces se crea lo que se denomina la base segura. Esta base segura representa un constructo externo e interno que determinará la seguridad con la que afrontemos la vida y la relación con los demás.
Cuando el niño sabe que puede explorar la vida él sólo y que cuando lo necesite va a tener una madre que le va a apoyar en todo, explorará el mundo sin miedo.

Con el tiempo la base segura externa (la madre) se convierte en un constructo interno. Y ante cualquier dificultad tendremos la sensación de que nosotros solos podemos enfrentarnos al problema en cuestión con éxito, es decir, creemos en nosotros mismos.
Pero por el contrario cuando un niño crece en un entorno dónde el miedo, la no comprensión, la ansiedad y los conflictos son protagonistas, le resultará muy complicado formarse una base segura, y esto será determinante para que tenga una buena autoestima en el futuro.
Para tener una buena autoestima tenemos que confiar en nosotros mismos y para ello han tenido que confiar en nosotros desde la infancia. Resulta muy complicado creer en uno mismo cuando todo tu entorno te ha puesto en duda desde tus inicios como persona.

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Por suerte hoy en día existen muchos tratamientos psicológicos que tienen en cuenta el apego y la autoestima a la hora de realizar la terapia. Conociendo todos estos mecanismos y realizando un determinado tratamiento se puede resolver esa base insegura (que seguramente provenga desde la infancia y sea la causante de nuestro malestar) para que nuestra autoestima se vea aumentada y nuestros comportamientos sean más saludables.